•CIRCUBA 2017 llega a Ciego de Ávila y conquista público con la gracia y maestría de sus artistas

El circo “contorsiona” el alma y aguza los sentidos. Hasta los más incrédulos, una vez al año, cuando el Circo Nacional anuncia su gira de verano, se dejan seducir por la risa de un payaso, las acrobacias extremas, las piruetas atrevidas, o el ilusionismo.

Ciego de Ávila no es una excepción y, desde el día 18 del presente mes, sirve de anfitriona a esta horda circense dispuesta a desandar cada rincón del territorio.

Venezuela, Ciro Redondo y Florencia ya los acogieron y el cronograma planificado incluye otras seis exhibiciones en el complejo deportivo Giraldo Córdova Cardín, de la ciudad cabecera.

El número de las telas aéreas cautivó por su sincronización y belleza

El espectáculo Circo es… cuenta con dos actos y 16 escenas en las que nuestros artistas comparten talento con invitados de Rusia, Argentina, México, Uruguay, e integrantes del Teatro Lírico Nacional y el Rodrigo Prats de Holguín, que cantan en vivo obras clásicas del repertorio nacional y mundial.

Nuevos estilos, diseños, sonoridades y efectos visuales confluyeron junto a los tradicionales géneros y obras para confirmar que el circo intenta renovarse al calor de las más actuales tendencias.

Entre lo más aplaudido de la noche estuvo el número de acrobacias en un mástil, a cargo de Fabián Enrique González y Flavio Augusto González, jimaguas de 11 años de edad que, con absoluta destreza, en un derroche de fuerza física, dominaron sus cuerpos en poses arriesgadas.

Anastasia Klehskina, de origen ruso, trabajó en las telas aéreas y le agregó un toque de sensualidad a la cita, gracias a la habilidad y precisión con que asumía los movimientos. Mientras, los payasos Cantaleta y Petunio robaban risas en los intermedios, con sus ocurrencias y ademanes.

La destreza de los artistas fue admirable

Para cerrar el telón, María Lucía Rivero Hernández y Sixto Rodríguez Nogueiras se cambiaron de vestuario 14 veces en tres y medio minutos, frente a las miradas atónitas de cientos de asistentes. Entonces, con cerrada ovación, el escenario volvió al silencio.

La sala techada, sin dudas, ofrece mayores posibilidades estructurales para disfrutar a plenitud de un espectáculo de este calibre, pero, en mi opinión, deslució que el público pudiese observar al personal de apoyo en el manejo de las sogas encargadas de mantener suspendidos en el aire a los artistas.

No fue necesario un maestro de ceremonia, a la usanza tradicional, para anunciar y describir cada número, sino que estos fluyeron en armonía, con la intención de lograr cierta narrativa en este espectáculo, donde lo popular y lo elitista convergieron a pesar de pequeños imprevistos.

El Festival Internacional CIRCUBA surgió en el año 1981. Desde ese momento, varias generaciones de artistas han mostrado, aquí, su maestría para validarlo como uno de los más importantes de América. Para el próximo año, nuestra provincia ha sido declarada como una de las subsedes del evento.

A %d blogueros les gusta esto: